"Día del perdón y otros poemas" de Diana Bellessi


He construido un jardín 


He construido un jardín como quien hace
los gestos correctos en el lugar errado.
Errado, no de error, sino de lugar otro,
como hablar con el reflejo del espejo
y no con quien se mira en él.

He construido un jardín
para dialogar
allí, codo a codo con la belleza, con la siempre
muda pero activa muerte trabajando el corazón.
Deja el equipaje repetía, ahora que tu cuerpo
atisba las dos orillas, no hay nada, más
que los gestos precisos -dejarse ir- para cuidarlo
y ser, el jardín.

Atesora lo que pierdes, decía, esta muerte
hablando en perfecto y distanciado castellano.
Lo que pierdes, mientras tienes, es la sola compañía
que te allega, a la orilla lejana de la muerte,

Ahora la lengua puede desatarse para hablar.
Ella que nunca pudo el escalpelo del horror
provista de herramientas para hacer, maravilloso
de ominoso. Sólo digerible al ojo del terror
si la belleza la sostiene. Mira el agujero
ciego: los gestos precisos y amorosos sin reflejo
en el espejo frente al cual, la operatoria carece
de sentido.
Tener un jardín, es dejarse tener por él y su
eterno movimiento de partida. Flores, semillas y
plantas mueren para siempre o se renuevan. Hay
poda y hay momentos, en el ocaso dulce de una
tarde de verano, para verlo excediéndose de sí,
mientras la sombra de su caída anuncia
en el macizo fulgor de marzo, o en el dormir
sin sueño del sujeto cuando muere, mientras
la especie que lo contiene no cesa de forjarse.
El jardín exige, a su jardinera verlo morir.
Demanda su mano que recorte y modifique
la tierra desnuda, dada vuelta en los canteros
bajo la noche helada. El jardín mata
y pide ser muerto para ser jardín. Pero hacer
gestos correctos en el lugar errado,
disuelve la ecuación, descubre el páramo.
Amor reclamado en diferencia como
cielo azul oscuro contra la pena. Gota
regia de la tormenta en cuyo abrazo llegas
a la orilla más lejana. I wish you
were here, amor, pero sos, jardinera y no
jardín. Desenterraste mi corazón de tu cantero.


Día del perdón


De todas las cosas que me han pasado en esta vida
son las inocentes las que recuerdo con hondura
y más mientras los años a disparada como potros
en una estela de polvo también pasan y pasan,
pero el vicio nunca acaba de andar así ensuciando
esa claridad solita que viene por encanto
y por gualicho bruto se va de andar pensando fiero
o pensando mal de esto o de aquello y sobre todo
de la siempre linda inocencia franca para darle
a los demás y más aún de la que tienen los otros
o ganas de tenerlas de seguro como yo,
dar y recibir así de ida y vuelta y natural
si miramos bien las cosas qué fácil es perderse
en belleza inocente que no calcula porque ve
solamente hondura o ese espesor de la vida único
al hacer las cuentas donde es llamado el instante
que no nos dio cosa ninguna más que el alma entera
y sabionda de saber nada se lleva y sólo fue
ganar fue seguir en la montura sutil del viento


Muerte por hambre

Son la ocho y reflejan los celajes
el espejo en sangre que el agua enturbia

con rojas de banderas de plumajes
de las hojas de capullos y flores

del sol que muere para este día y de la noche
en ciernes de lo que nace de lo que hiede

enjuto rojo con gusto a poco de lo que falta
de los porotos de las lentejas de los tomates

de la bendita carne asada de los otros
de las encías lengua dientes y labios rojos

de la comida que no ha sido vista ni dada
a la pancita hinchada a los brazos del grosor

de un dedo a las patitas que no sostienen
y a la mirada tenue de quien se va se muere

no de viejo no de enfermo no de guerra
ni de calor ni frío ni de accidente

ni Dios siquiera de hambre sólo de hambre
puerca persiguiendo como un águila

a los pichones de torcaz y no se grazna
no se grita lo bastante no se baten

las alas y las plumas y los picos
aunque no se vaya y no se espante

el rapaz maldito que quiere más
el rumor del hambre el desmayo ausencia

de cualquier rumor en la atonía del hambre
de falta de agua de parásitos de comer

tierra por hambre por comer lo que sea
se tantea gordura propia tersura

de la indiferencia ochocientos millones
sufren hambre en el mundo, sesenta

millones de chicos mueren veinticinco
mil gentes por día  de un hambre necia

y roja como las aguas de este río
que recuerdan la sangre faltante y

derramada cuando la noche enturbia
el rojo atardecer y magos y dioses

y madres bien alimentadas el cielo
nos guarde la tierra nos perdone y are

con surcos hondos el alma en peligro
en medio de la obscena abundancia.


Diana Bellesi
Tener lo que se tiene
Poesía reunida
Adriana Hidalgo editora

Diana Bellesi (1946) Poeta argentina de altísima relevancia en el marco de la poesía latinoamericana actual. Integró la redacción de Diario de Poesía y fue una de las fundadoras de la cooperativa editorial Nusud.
Ha traducido a  poetas como Ursula K. Le Guin, Denise Levertov, Adrienne Rich y Olga Broumas. Coordinó talleres de escritura en las cárceles de Buenos Aires.

Jorge Monteleone, dice en el prólogo de su obra completa, "[...]La vasta obra de Diana Bellessi, además de su extraordinaria potencia lírica, posee un atributo poco común: antes que una metafísica implícita, conforma un sistema poético" que proviene, según mi opinión, de una forma de ser y de estar en el mundo y esa forma arde en continuo hermanaje con la naturaleza y con los que menos tienen, es por esto que en otro pasaje del prólogo, J. Monteleone nos advierte  "[...] renueva los caminos de la poesía social en lengua española, donde el lirismo puede ser leído políticamente, sin abandonar lo indescifrable de la palabra en el tiempo, el origen y la finitud: "el lustral misterio de aquello / que empieza o acaba, / por el umbral del silencio y la distancia". Asume así de nuevo una cabal ética de la poesía".

Premios: Obtuvo la beca Guggenheim en poesía,  (1993);  la Beca Trayectoria en las Artes de la Fundación Antorchas (1996); Dos veces premio konek en la disciplina Poesía: Quinquenio 1999 – 2003 / Quinquenio 2009-2013. Fue declarada Ciudadana Ilustre de la Ciudad de BA en el 2010 y en 2011 recibió el premio Nacional de Poesía.

Obra poética: 
Destino y propagaciones,1970; Crucero ecuatorial, 1980; Tributo del mudo, 1982; Danzante de doble máscara, 1985; Eroica, 1988; Buena travesía, buena ventura pequeña Uli, 1991; El Jardín, 1993; Crucero Ecuatorial / Tributo del Mudo, 1994; The Twins, the Dream (with Ursula K. LeGuin), 1996; Sur, 1998; Gemelas del sueño (con U.K.Le Guin), 1998; Mate cocido, 2000: La Edad Dorada, 2003; La rebelión del Instante, 2005; Tener lo que se tiene- Poesía reunida, 2009; : La pequeña voz del mundo, 2011; Zavalla, con Z, 2012.


Dos poemas inéditos de José Watanabe



ESTE dolor, amor
que duermes en el incómodo sofá de los acompañantes,
no es tuyo. Me hace recordar la placidez
que tuviste en las orillas del Santa Eulalia.
Mi dolor me enrolla en esta cama
como un montón de nervios
                               coronado
por un cerebro que, sin embargo, sonríe
absurdamente:
es que mi dolor no hace sombra en las paredes,
no marchita las flores que me trajiste,
no es salvífico
y, oh buen Dios de los amantes, no te toca.
Es el pago que pide mi cuerpo.
Le pago feliz porque fui saludable
en las orillas de Santa Eulalia.
Tú sigues allí porque ya se sabe:
la vida son largos ríos antes de la mar,
largas piernas, largos brazos.
Nuestras largas piernas y largos brazos
vienen en el mismo cauce.
La enfermera que me inyecta el opiáceo
no sabe quien fue Santa Eulalia.





¿QUE cruz buscas
desesperado y tarde
para entregarte a una salvación incierta?
La cruz está en tu propio cuerpo
cuando abres los brazos.
Fue hecha
siguiendo la forma del hombre
para asesinarlo.
¡Qué bien cupo Cristo en su cruz!
¡Qué bien caben todos en su cruz!
desde ella clamamos
y ella empieza a entrar
en nuestro cuerpo
hasta que lo subsume
para darnos paz
y solo quedan en el horizonte
esos maderos cruzados,
ese símbolo donde estamos todos
a punto de volar.




El vado

Si vas por la playa donde se vadea el río
verás,
plantadas en el limo,
                 largas varas de eucalipto. Están allí
para los caminantes que van a la otra ribera.
                                   Una será tu cayado:
con ella tantearás, sin riesgo, un camino
entre las aguas turbias
                      y las piedras de resbaloso musgo.

Cuida de dejar hundida la vara
               con gratitud
en la otra orilla: otro viene:
acaso mi padre
que en las tierras amarillas busca sandías silvestres,
                   acaso yo
que regreso, retrasado y viejo,
                   mirando ansioso mi pueblo que tras el río
ondula o se difumina en el vaho solar.
                                                     Allí,
según costumbre, sembraron mi ombligo
entre la juntura de dos adobes
para que yo tuviera patria.

Deja el cayado clavado en el limo.



José Watanabe (1945-2007)
POESÍA COMPLETA
ED. PRE-TEXTOS

José Watanabe, poeta peruano (1946-2007)

En ocasión de su temprana y lamentable muerte Enrique Planas dijo de él: "...El mestizaje de José Watanabe enriqueció de forma única las letras castellanas. Hijo de padre japonés y madre serrana José Watanabe es uno de los poetas más representativos de su generación. Su poesía tiene detalles de la vida familiar, árboles, animales, piedras, objetos que se humanizan para revelarnos con precisión de cirujano " la fugaz y delicada acción del ojo" que hace de cada mirada un reverbero de sentido y belleza.



Obra poética: Álbum de familia, recibió el premio Poeta joven del Perú; El huso de la palabra (Lima 1989) lo consagró como uno de los poetas más importantes de la poesía peruana contemporánea; Historia natural (1994); Cosas del cuerpo (1999); Antígona (2000, versión libre de la tragedia de Sófocles);"El guardián del hielo" (2000), fue galardonado con el premio Lezama Lima de Casa de las Américas; Habitó entre nosotros (2002); La piedra alada (2005); Banderas detrás de la niebla (2006).


Tres poemas de Hugo Mujica






El desierto de cada día

En el desierto de cada día el viento borra las huellas de
todas las caravanas, barre los pasos de dios en el paso de cada
hombre, borra las huellas de todos ellos en el desierto de cada mundo.

En el desierto de cada vida hay una huella que nada borra:
la del desierto de cada vida, la huella que el viento traza.




Ausencia

Fue cuando no pude más y grité "¡yo!", cuando escuché
mi eco diciéndome "¡yo!".

Y supe que las cosas comunes nunca habían tenido bordes, que
el hueco de todas las bahías se recortaba en mí, que el borde de
todos los otros comenzaba donde faltaba yo.

   Fue cuando supe que no había nadie.

   Pero no corrí de un lado a otro para encontrarme con nadie,
me quedé solo y, aún así, alguien estaba de más. Quizás era
yo, era el eco de mí.

Fue entonces cuando me asaltó una duda: si no había nadie
¿sobre quién rebotaba mi grito para volverse eco de mí?

(Es sobre esta duda que ahora escribo, o tal vez, sea sobre
la misma esperanza que siempre escribí).




Hace apenas días

Hace apenas días murió mi padre,
hace apenas tanto.

cavó sin peso,
como los párpados al llegar
la noche o una hoja
cuando el viento no arranca, acuna.

hoy no es como otras lluvias
hoy llueve por vez primera
                          sobre el mármol de su tumba.

bajo cada lluvia
podría ser yo quien yace, ahora lo sé,
                                 ahora que he muerto en otro.



Hugo Mujica
Poesía completa (1983-2004)
Seix Barral



Hugo Mujica  Argentino, 1942.

Poeta, ensayista, pensador como le gusta definirse y sin duda lo es. Hugo Mujica, ha estudiado Bellas Artes, Filosofía, Antropología Filosófica y Teología. Su obra poética iniciada en 1983 y editada en Argentina, España e Italia es la reunida en Poesía completa (1983-2004) al cual pertenecen estos poemas. Su libro "Cuando todo calla" recibió en el 2013 el Premio Casa de América de Poesía Americana.
Si, según, el decir de Jorge Bocanera, la poesía se escribe tallando una roca de silencio, el silencio que talla Hugo Mujica se devela en su significado más profundo y esplendente.

Martín López-Vega dice, en una reseña aparecida en el ABC de Madrid, 2006, "uno recuerda en algún poema, en algún fragmento, la obra de los grandes poetas de Oriente" y no por esto deja de sorprendernos por su originalidad. La poesía de Hugo Mujica se mueve en la hondura de lo que somos y desde ahí construye el poema como la naturaleza hace un árbol diría Huidobro.

Algunos de sus libros:

"BRASA BLANCA", (1983); "SONATA DE VIOLONCELLO Y LILAS" (1984); "ESCRITO EN UN REFLEJO", (1987); "PARAÍSO VACÍO", (1993);"PARA ALBERGAR UNA AUSENCIA", (1995); "NOCHE ABIERTA", (1999); "SED ADENTRO", (2001); "Y SIEMPRE DESPUÉS EL VIENTO", (2011); "CUANDO TODO CALLA", (2013).