Hombre, donde tú estás, dónde tú vives permaneceremos todos





Amanecer

¿Qué se hace a la hora de morir? ¿Se vuelve la cara a la pared?
¿Se agarra por los hombros al que está cerca y oye?
¿Se echa uno a correr, como el que tiene
las ropas incendiadas, para alcanzar el fin?

¿Cuál es el rito de esta ceremonia?
¿Quién vela la agonía? ¿Quién estira la sábana?
¿Quién aparta el espejo sin empañar?

Porque a esta hora ya no hay madre y deudos.
Ya no hay sollozo. Nada, más que un silencio atroz.
Todos son una faz atenta, incrédula
de hombre de la otra orilla.

 Porque lo que sucede no es verdad.


Desamor

Me vio como se mira a través de un cristal
o del aire
o de nada.

Y entonces supe: yo no estaba allí
ni en ninguna otra parte
ni había estado nunca ni estaría.

Y fui como el que muere en la epidemia,
sin identificar, y es arrojado
a la fosa común.


Presencia

Algún día lo sabré. Este cuerpo que ha sido
mi albergue, mi prisión, mi hospital, es mi tumba.
Esto que uní alrededor de un ansia,
de un dolor, de un recuerdo,
desertará buscando el agua, la hoja,
la espora original y aun lo inerte y la piedra.
Este nudo que fui ( de cóleras,
traiciones, esperanzas,
vislumbres repentinos, abandonos,
hambres, gritos de miedo y desamparo
y alegría fulgiendo en las tinieblas
y palabras y amor y amor y amores)
lo cortarán los años.
Nadie verá la destrucción. Ninguno
recogerá la página inconclusa.
Entre el puñado de actos
dispersos, aventados al azar, no habrá uno
al que pongan aparte como a perla preciosa.
Y sin embargo, hermano, amante, hijo,
amigo, antepasado,
no hay soledad, no hay muerte
aunque yo olvide y aunque yo me acabe.
Hombre, donde tú estás, donde tú vives
permaneceremos todos.


Agonía fuera del muro

Miro las herramientas,
el mundo que los hombres hacen, donde se afanan,
sudan, paren, cohabitan.

El cuerpo de los hombres, prensado por los días,
su noche de ronquido y de zarpazo
y las encrucijadas en que se reconocen.

Hay ceguera y el hambre los alumbra
y la necesidad, más dura que metales.

Sin orgullo (qué es el orgullo? ¿Una vértebra
que todavía la especie no produce?)
los hombres roban, mienten,
como animal de presa olfatean,
devoran y disputan a otro la carroña.

Y cuando bailan, cuando se deslizan
o cuando burlan una ley o cuando
se envilecen, sonríen,
entornan levemente los párpados, contemplan
el vacío que se abre en sus entrañas
y se entregan a un éxtasis vegetal, inhumano.

Yo soy de alguna orilla, de otra parte,
soy de los que no saben ni arrebatar ni dar,
gente a quien compartir es imposible.

No te acerques a mí, hombre que haces el mundo,
déjame, no es preciso que me mates.
Yo soy de los que mueren solos, de los que mueren
de algo peor que vergüenza.

Yo muero de mirarte y no entender.

Rosario Castellanos
“Poesía no eres tú”, 1948-1971, Fondo de
Cultura Económica, Letras Mexicanas, México, 1972.

"Impone tu suerte, encierra tu felicidad y ve hacia tu riesgo.

A mirarte, ellos se acostumbrarán."
René Char



¿qué es aquello que me obliga
a persistir en ese haz de luz
encandilada
por el movimiento en mi máxima quietud?

¿aquello que no me permite detenerme
en la pura paciencia del tiempo
viendo el haz de luz fuera de mí?

con cada bocado visible se recibe también
un bocado invisible y agotada
la energía del alimento hace una inercia
deliciosa y obscena que me mantiene
iluminada:
oscilo en la imprecisa claridad

como la luna blanca     blanca de una
luz que no le pertenece       destinada
a emanaciones de luz    sonora
me consumo
¿qué es aquello: sistema o constelación
fluidos    que la palabra enciende
y apaga el dolor el amor o nada?

¿qué obliga   más  que el placer
a girar y girar   en la ilusión
de poder que da el ojo de la mosca: ser
un fractal     en el universo reducido
de las voluntades?

a persistir en el deseo
de arder y hacer afuera combustión 
me lleva el hambre
¿y que es aquello    que me da
primera necesidad    de luz y luz?


  LILIANA LUKIN
Poeta, escritora argentina. Licenciada en Letras por la Universidad de Buenos. Publicó Abracadabra (Plus Ultra, 1978), Malasartes (Galerna, 1981), Descomposición (De la Flor, 1986), Cortar por lo sano (Ediciones Culturales Argentinas, 1987), Carne de tesoro (Sudamericana 1990), Cartas (De la Flor, 1992), Construcción comparativa ( plaqueta, Ediciones Delanada, 1998) y Las preguntas (De la Flor, 1998). (J.A.)
OBRA REUNIDA (1978-2008)

MANUEL MAPLES ARCE




PRISMA
Yo soy un punto muerto en medio de la hora,
equidistante al grito náufrago de una estrella.
Un parque de manubrio se engarrota en la sombra,
y la luna sin cuerda
me oprime en las vidrieras.
Margaritas de oro
deshojadas al viento.

La ciudad insurrecta de anuncios luminosos
flota en los almanaques,
y allá de tarde en tarde,
por la calle planchada se desangra un eléctrico.

El insomnio, lo mismo que una enredadera,
se abraza a los andamios sinoples del telégrafo,
y mientras que los ruidos descerrajan las puertas,
la noche ha enflaquecido lamiendo su recuerdo.

El silencio amarillo suena sobre mis ojos.
Prismal, diáfana mía, para sentirlo todo!

Yo departí sus manos,
pero en aquella hora
gris de las estaciones,
sus palabras mojadas se me echaron al cuello,
y una locomotora
sedienta de kilómetros la arrancó de mis brazos.

Hoy suenan sus palabras más heladas que nunca.
Y la locura de Edison a manos de la lluvia!

El cielo es un obstáculo para el hotel inverso
refractado en las lunas sombrías de los espejos;
los violines se suben como la champaña,
y mientras las orejas sondean la madrugada,
el invierno huesoso tirita en los percheros.

Mis nervios se derraman.

La estrella del recuerdo

naufragaba en el agua
del silencio.
Tú y yo

Coincidimos

en la noche terrible,

meditación temática
deshojada en jardines.

Locomotoras, gritos,
arsenales, telégrafos.

El amor y la vida
son hoy sindicalistas,

y todo se dilata en círculos concéntricos.


(Andamios Interiores, 1922)




URBE
(fragmento)

IV
Entre los matorrales del silencio
la oscuridad lame la sangre del crepúsculo.
Las estrellas caídas
son pájaros muertos
en el agua sin sueño
del espejo.

Y las artillerías
sonoras del atlántico
se apagaron,
al fin,
en la distancia.








            Sobre la arboladura del otoño,
            sopla un viento nocturno:
            es el viento de Rusia,
            de las grandes tragedias,

y el jardín;
amarillo,
se va a pique en la sombra.
súbito, su recuerdo
chisporrotea en los interiores apagados.
          Sus palabras de oro
          criban en mi memoria.

Los ríos de las blusas azules
desbordan las esclusas de las fábricas
y los árboles agitadores
manotean sus discursos en la acera.

Los huelguistas se arrojan
pedradas y denuestos,
y la vida es una tumultuosa
conversión hacia la izquierda.

Al margen de la almohada,
la noche es un despeñadero;
y el insomnio
se ha quedado escarbando en mi cerebro

¿De quién son esas voces
que sobrenadan en la sombra?
          Y estos trenes que aúllan
          hacia los horizontes devastados.Los soldados
          dormirán esta noche en el infierno.

Dios mío,
y de todo este desastre
sólo unos cuantos pedazos
blancos,
de su recuerdo,
se me han quedado entre las manos.


Manuel Maples Arce, poeta, diplomático y escritor mexicano (1900-1980). Iniciador y principal difusor del estridentismo. En 1920, publica "Tintas de abanico" pero es en 1922 con su libro "Andamios interiores" que hace uso de un lenguaje vanguardista.



En el primer manifiesto, el Actual, No. 1, recapitulaba y citaba muchos de los preceptos del futurismo, del dadá, del ultraísmo y del creacionismo.
"...El aporte principal era la nueva imagen, pero en vez de que el poema se convirtiera en una simple sucesión de imágenes sin nexo alguno entre ellas, como el creacionismo, se buscaba alguna relación que diera unidad al poema". (Entrevista a: Manuel Maples Arce, Juan Cervera Sanchís, publicado en Tierra Húmeda.)
En 1924 publicó "Urbe" y, a partir de "Memorial de la sangre" (1947) entró en un realismo social más comprometido. La semilla del tiempo (1971) recoge los poemas de distintas épocas de su vida.

Obra en prosa: "A la orilla de este río" 1964 (autobiografía). "El paisaje en la literatura mexicana" (1945), "El arte mexicano moderno" (1945), "Peregrinación por el arte de México" (1952), "Incitaciones y valoraciones" (1957) y "Ensayos japoneses" (1959).

Fuente consultada: Seminario, vanguardia de los años 20, Jorge Boccanera.
Entrevista a: Manuel Maples Arce, Juan Cervera Sanchís, publicado en Tierra Húmeda.